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28/11/06

Hamster en su rueda

Pues me senti como un hamster en su rueda. El otro dia en el gimansio, mientras corria, conectado, enagenado, con pantallas, musica y espejos. –Jajaja-, me senti como un raton de laboratorio, corriendo en su jaula. Y en el espejo no vi ese cocinero romantico y libre, solo vi al cocinero…

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Conversaciones por minutos. Nos regulamos cada vez mas en nuestro libre conversar, palabrear, divagar. Parecemos cuentas detalladas de telefono, por minuto.Donde quedo ese momento compartido? Cada vez mas, reemplazamos el televisor por la entretencion de la imaginacion, la conversacion de la misma historia de siempre.  Contamos el tiempo, lo dividimos, planificamos y nos olvidamos facilmente que “es un soplo la vida”(Gardel).

No almorzamos, comemos de pie, tragamos lo que nos pongan al frente, o aun peor, comemos con un ojo en la comida y otro en el computador.

Sin tomar un respiro de ese aire, ese que no se acaba para nosotros,  siendo nosotros quienes dejamos de respirar.

  Pues es esta una invitacion a todos –a mi mismo- a  comer con calma, a respirar profundamente, a cocinar para los amigos, a cocinar para nosotros mismos, a ver television por menos tiempo, a pensar mas seguido, a conversar con el alma abierta, a mirar al cielo cuando llueve, a vivir.

 

Yo cocino cada dia, y aunque sea por 30 minutos en el dia soy libre, cocino lo que quiero para mi gente en la cocina.. Cocino para ellos, cocino siempre como si cocinara la ultima cena.  

Empece ya hace una semana y media mi campanya de humanizarme, y me tomo aunque sea 10 minutos para ir a sentarme y bajar las revoluciones. Respirar, y darme cuenta que mis problemas no son problemas, y de salir de ese estado de inconciencia conciente, darme cuenta nuevamente que estoy vivo y que pienso.

 

Saludos

            Besos y abrazos

                                    Roberto

                                                 Cocinero y poeta...

 

 

20/11/06

Las rosas sin olor.

Las rosas sin olor.

 

A que hemos llegado!!! Es tal mi impresión de darme cuenta en que nos hemos transformado. En busca de dinero, donde la educación es un privilegio y no un derecho-realmente-.En un mundo donde muchos trabajamos para unos pocos que son dueños hasta del agua que tomamos. En una sociedad que esconde la real pobreza con zapatillas nike y donde macdonalds es una "festín".

            De vez en cuando tengo estos delirios de alma revolucionaria. Es que así soy yo, un cocinero inquieto, con espíritu de filosofo popular. Así y todo, como el común de los mortales generalmente soy un ser no pensante.

           
          Escondido en el "paraíso" de mi cocina,  diariamente, intento darme cuenta que estoy vivo, es decir, como cocinero disfruto de la simpleza, y repetidas veces durante el día aunque por 5 segundos sea, me desconecto concentrando todo mi cuerpo y alma en, por ejemplo: cuando sofrio la cebolla y el ajo en aceite de oliva, con la cuchara de palo revuelvo con elegancia de tango, la cebolla que se ablanda y despide sus perfumes. Cierro los ojos, y con mi mano derecha, como si estuviera haciendo una reverencia a la olla, me llevo todos esos perfumes al rostro, perfumes que tocan mi rostro como brisa marina, ese vapor de alquimia afrodisiaca, ajo y cebolla, como si fuera mi ultimo respiro, inhalo profundo como la oscuridad de la noche. Que bello, sentir la esencia de esa simpleza maravillosa, y por un momento soy feliz. El mejor remedio contra el stress.

Así disfruto de muchas cosas.

 

Ese miércoles todo fue bastante normal, cocine en la mañana el almuerzo para el personal-como todos los días-y sin darme cuenta como rápidamente dio vuelta la manecilla del reloj, estaba sentado en a fuera del restaurante, me sen, esperando para la reunión de las 10am.

En la mesa, mientras esperaba, parecía jugador de fútbol al final de un primer tiempo, con mi mente cansada a poco andar, después de un primer tiempo en la cocina. Una rosa de un color neoyorquino, no determinado, entre morado y azul, pero rosa en fin. En mi momento de relajación, el pequeño arreglo con rosas tome, lo lleve a mi nariz como quien cata un buen bourdeaux con la nariz en la copa. Inhale profundamente, y profunda desilusión, el perfume ya no estaba, como todo en estos días, modificado, como si la rosa le hubiese vendido el alma al diablo. Fresca y joven se veía, pero su perfume de rosa lo había perdido en algún laboratorio seguramente.

La rosa sin olor me recordó el rosal de mi abuela – que de algún lugar del universo me cuida-.

El rosal de mi abuela era como una institucion sagrada, la envidia del barrio. Amarillas y rosas, con ese aroma profundo y delicado, aroma de rosa, aroma que 20 años después toca mi nariz en sueños.

Me dio muchisima tristeza el saber que hay rosas sin olor, como desilusion de amor. Como hemos cambiado, no?
Rosas sin olor.

Saludos

            Besos

                      Abrazos

                                  Roberto, cocinero y poeta